No puede haber una tapa más simple, pero sorprende por su carga de sabor. Es la sencillez de la patata caliente, húmeda y picante. Una explosión de sabor que, por desgracia, no he vuelto a encontrar en los bares de Granada, pero con la que me regalo de vez en cuando.
INGREDIENTES
Patatas de freír
Sal
Agua
Sal
Pimientos de Cayena, dos
Un ajo
Pimentón picante
Aceite de oliva
PREPARACIÓN
Preparamos la salsa picante poniendo sal en el mortero, el ajo, los dos pimientos y el pimentón, machacamos bien todo y añadimos agua. Reservamos en el frigorífico hasta que esté bien frío.
Se pelan y cascan las patatas en trozos irregulares, nunca largas, como mucho en láminas gordas. Se fríen sin sal en aceite muy caliente y, nada más sacarlas, se pinchan en un palillo y se meten en la salsa para que se impregnen de sabor. Casi meter y sacar, que sigan conservando el calor cuando las saquemos.
Ya está, lo dicho, no son lentejas rellenas de solomillo ibérico pero están de muerte. Pruébalas y ajusta el picante al gusto.
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